De la protección de jueces y policías al caballero blanco, de Manel Pérez

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El actual Consejo Legislativo, resultante de las elecciones de julio de 2023, se rige por dos características específicas que, combinadas, lo distinguen de todos los órganos anteriores. La primera es que la soberanía parlamentaria, que emana de los votos de los ciudadanos, ha sido socavada por el Tribunal Supremo al negarse a implementar una ley de amnistía aprobada hace poco más de dos años. El Congreso quedó sujeto a la protección de la Segunda Sala de la Corte Suprema.

Representantes invertidos Pedro Sánchez Porque, entre otras cosas, prometió fortalecer esta ley de gracia a partir de su futuro gobierno. De hecho, la norma se votó en mayo de 2024. Dos meses después, en julio, el Tribunal Supremo se negó a aplicarla y el Parlamento descubrió que su soberanía estaba suspendida. No constitucional.

Otra característica especial es que el voto de los ciudadanos resultó en una mayoría parlamentaria de derecha, social y económicamente conservadora. Pero precisamente por la herida abierta que dejó la crisis catalana, esa mayoría no pudo convertirse en un acuerdo de toma de posesión. La amnistía coaguló una estrecha mayoría alternativa liderada por Sánchez.

En esta situación de bloque mínimo de apoyo al nuevo gobierno, había un elemento evidente de debilidad, a saber, que la oposición del Partido Popular y Vox, contaba con el pulgar del poder judicial para impedirlo y ofuscar la dinámica política.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso esta semanaVioleta Santos Mora/Reuters

Desde entonces, el activismo parlamentario ha sido reemplazado cada vez más por la agenda judicial y policial. Los informes y órdenes siguieron expandiéndose en la onda expansiva hasta que apenas dejaron espacio para nada más. Bueno, para complicar los acuerdos para el gobierno, este es el claro caso del partido de Gantz. Carlos PuigdemontEstaba cansado de apoyar a un presidente que era impopular entre sus electores, sin disfrutar de los beneficios prometidos del Acta de Gracia. Bueno para introducir un nivel de ruido que perturbe la actividad del ejecutivo, sin aire para respirar.

La tutela sobre el Congreso y el gobierno se transfirió a través de una cadena que comenzaba en la cámara segunda antes mencionada, pasando por juzgados especiales de la Audiencia Nacional y algunos jueces muy selectivos, y vinculada a varias unidades especiales de policía.

En algunos casos, puede parecer mejor, como ocurre en los casos de corrupción. Incluso si este no es el caso en la sentencia del caso Ábalos Koldoante la práctica absolución penal y económica de Víctor Aldama; Un veneno legal con un objetivo político directo. En otros casos, abiertamente para peor. Como en el caso del indulto antes mencionado, o en el caso de indultar a jueces extravagantes que redactan órdenes sin sentido y dan instrucciones caprichosas.

Los sectores económicos coquetean con la idea de un primer ministro ajeno a los dos grandes partidos

Aunque no la necesitaban, la tuvieron los jueces del Tribunal Supremo en su rechazo a la ley básica de esta legislatura, la amnistía, con el previo y paralelo estímulo y estímulo del Partido Popular de Alberto Núñez Viejo. Todo parece ir bien en lo que a cuestiones judiciales se refiere.

Pero el líder popular debería prestar más atención a las fuerzas que pueda desencadenar esta dinámica. Un motivo que puede dar excesiva importancia y prioridad a fuerzas que no deberían sentirse por encima del resto. Ahora el Partido Popular debe sufrir, con una mezcla de impotencia e impaciencia, los efectos del infructuoso aplazamiento del indulto, debido en gran parte a su acción política, en su estrategia de derrocar al Gobierno y en su delirio de exigir una votación sobre su propuesta de censura.

Por parte del Gobierno y sus socios, lamentan la falta de medidas decisivas en materia de reforma de la justicia. Ni siquiera la policía. Las violaciones cometidas por algunas de sus unidades, que se remontan a décadas atrás pero que alcanzaron su máxima expresión durante el gobierno de Mariano Rajoy, aún no han sido borradas. Ni limpieza interna, ni reforma de su trabajo, ni nuevo programa de selección de sus miembros.

Al final, el apoyo que ha permitido a Sánchez gobernar hasta ahora se está erosionando y perdiendo solidez. Se mantuvieron a regañadientes, como es evidente en el caso de Junt y menos ruidosamente pero igualmente evidente en el caso del PNV. Esteban confesó.

En este contexto, los sectores económicos volvieron a ensayar formas de reorientarse y proponer soluciones fuera del alcance de los principales partidos. Ya pasó RajoyCuando un rescate bancario europeo estaba a punto de vislumbrarse, algunos banqueros, ejecutivos y empresarios prominentes comenzaron a intercambiar nombres de posibles alternativas técnicas. El llamado caballero blanco. Se trataba de implementar el programa de ajuste exigido por la Troika, los hombres negros: el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea. Quedó en nada.

Ahora quienes promueven la idea están considerando una solución similar: la salida de Sánchez y el nombramiento de un nuevo presidente que será responsable de implementar la amnistía y convocar elecciones. Las últimas palabras procedieron del portavoz de Juntz en el Congreso, Miriam NoguerasEsta misma semana. Aunque habló de una solución Keir StarmerEn referencia al Primer Ministro británico que dimitió tras su modesta gestión y será sustituido por un representante de su partido. Pero el diputado independentista se escapó con un matiz que abre las puertas a otras soluciones: el sustituto de Sánchez “no tiene por qué ser del Partido Socialista de los Trabajadores”. El caballero blanco otra vez.

El motivo del distanciamiento de Gontz con el Primer Ministro ya se mencionó anteriormente. En el caso de los promotores económicos de esta aventura, su interés radica en acelerar al máximo la salida de Sánchez de Moncloa y evitar posibles medidas que entren en conflicto con sus intereses y anticipen tensiones incontroladas en el futuro. Libere la presión y ponga el cronómetro en cero.

El Congreso ha visto limitada su capacidad soberana, con implicaciones para la vida política

El problema para los defensores de esta vía, que también supone la hibernación parlamentaria, es que el PP no ve otra salida que las elecciones y por tanto sólo piensa en Figo como un potencial presidente, y la gran mayoría del PSOE defiende la continuidad del Gobierno de su actual líder y secretario general. Es decir, no hay lugar.

Subdirector de La Vanguardia. Periodista especializado en información económica.



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