¿A dónde lleva el conflicto entre el gobierno y los jueces? Escrito por Manel Pérez

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¿Adónde conduce el actual choque entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la cúpula o gran parte del poder judicial? El dinamismo no tiene precedentes. Los tribunales acusan a altos funcionarios de la administración y el gobierno los apoya defendiendo su inocencia, en una clara desviación de los estándares de jueces y fiscales. Al mismo tiempo, los casos penales avanzan hacia juicios con un resultado más predecible: las condenas. En el camino, el poder ejecutivo, si bien afirma tener confianza en la justicia en general, no lo hace en los jueces de instrucción en particular. Un insólito accidente de tren en el que el gobierno no explicó cómo pensaba llegar a la cumbre. ¿Defenderá la inocencia de sus altos funcionarios cuando se dicte sentencia de culpabilidad? ¿No lo hace cuestionando la imparcialidad de los jueces, sino presumiendo sentencias que considera injustas y desproporcionadas? ¿Cuestionaría la limpieza del poder judicial español? ¿Liderará usted la próxima campaña electoral con alguna propuesta para una reforma radical y profunda del poder judicial?

La continuidad del poder ejecutivo está en juego en un órgano legislativo que, por cierto, parece haber llegado al límite de su capacidad operativa. Pero también es cierto que la credibilidad y la transparencia de la justicia en este conflicto también han quedado en entredicho. Un elemento tan importante de la economía es la confianza en la justicia y previsibilidad de sus decisiones, como la propia legislación fiscal o la protección de los derechos de los ciudadanos e inversores. Es extraño que los defensores del orden público no culpen a quienes dictan sentencias o investigan casos com. valenclanescas.

A lo largo de la legislatura creada tras las elecciones de julio de 2023, algunos jueces y tribunales, así como fiscales, han ido elevando el tono de su presión sobre el ejecutivo con el paso de los meses. El primero fue el bloqueo de la ley de amnistía por parte de la segunda sala, la Sala Penal, del Tribunal Supremo. Desde entonces, los problemas se han ido intensificando, siendo el gobierno y su entorno político y familiar objeto de un gran número de ellos. Del hermano del presidente y su mujer al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Esta misma semana, la Corte Suprema, tercera sala en este caso, la polémica sala administrativa, abrió interrogantes sobre el proceso extraordinario de regularización de migrantes actualmente en curso, una de las otras grandes regulaciones, junto con la amnistía, dictadas por el legislativo. Ningún gobierno democrático ha sido sometido jamás a semejante presión por parte del poder judicial.

Pedro Sánchez, presidente del Gobiernodanny holandés

Algunos casos han pasado de ser un asunto específico a una especie de caso general contra el ejecutivo. Por ejemplo, las que se centran en esas llamadas algunas cloacas socialistas del Estado cuyos principales protagonistas son Santos Cerdán y Leyre Diez. Comenzó investigando una supuesta red que buscaba impedir demandas judiciales contra el Gobierno y su entorno, y se amplió para incluir la posibilidad de un esquema para cobrar sobornos ilegales al conceder préstamos de la empresa pública SEPI a empresas en crisis durante la pandemia. Así, los delitos abarcan ahora desde el tráfico de influencias, la evasión, la malversación de fondos, la obstrucción de la justicia y las organizaciones criminales. Como resultado, se presentaron cargos contra la jefa de la SEPI, Belén Gualda, la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, y el subdirector de Operaciones (DAO), primer uniformado del cuerpo. Ambos permanecen en sus cargos.

La agenda de Villarejo no valía para el Proceso de Cataluña. Ahora es una guía valiosa en la cocina.

Todos estos casos han puesto de manifiesto el comportamiento voluble de jueces y fiscales, como ocurre en los casinos bursátiles. Ambos recurrieron a calificar de ilícitas las actuaciones investigadas, en concordancia con connotaciones que sin duda habían excluido en otros casos. Síntomas de la posible arbitrariedad caprichosa de la justicia española

Veamos algunos. Empecemos por una que afecta al PP, la de la Operación Kitchen, donde una conspiración encabezada por el exministro del Interior de Mariano Rajoy, Jorge Fernández Díaz, dedicada a torpedear la investigación judicial sobre la financiación ilegal del PP, es encontrada en manos de su extesorero Luis Bárcenas.

El entrenador extraordinario y juez, ya jubilado, Manuel García Castellón, auténtico guardián de los intereses del PP en aquel caso, se negó a acusar a la exsecretaria general del PP y exministra de Defensa María Dolores de Cospedal, a pesar de las agendas del excomisario José Manuel Velarejo grabando reuniones entre ambos y de la existencia de francas grabaciones de audio en las que las dos personalidades hablaban sobre pruebas que se evaporaban. La negativa del juez recibió el firme apoyo de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. Las agendas y grabaciones no tenían valor probatorio.

Las fluctuaciones que experimentan jueces y fiscales en España constituyen una prueba crítica de la estabilidad de la economía

Sin embargo, actualmente formas similares de apoyo, principalmente la agenda de Lerey Diez, avanzan en diversos temas que afectan al gobierno. Incluso se especula que este último mantuvo reuniones con el Primer Ministro.

Ahora, en sus conclusiones escritas, el fiscal anticorrupción implicado en el proceso de Kitchen utiliza el expediente del comisionado de la OUD como prueba relevante, argumentando que al escribirlo “no se estaba engañando a sí mismo”. En febrero de 2021, el titular del organismo anticorrupción, Fiscal General Alejandro Luzón, declaró en entrevista con este diario: “No tenemos evidencia de actos ilícitos en el llamado Proceso de Cataluña “¿No leyó la agenda? Bueno, no. Y aparentemente, ni él ni ninguno de sus fiscales”.

Subdirector de La Vanguardia. Periodista especializado en información económica.



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