Relaciones “cíclicas” entre Francia e Italia, en el contexto de la visita de Meloni a Antibes
Emmanuel Macron recibió a Giorgia Meloni en Antibes este jueves 25 de junio con motivo de la 36ª Cumbre franco-italiana. Después de varios meses de tensión entre los dos líderes, la reunión se considera “una relación pragmática”, mientras que durante la jornada se firmarán varios acuerdos, en particular en materia de defensa.
Después de una tormenta llega el buen tiempo, o al menos el claro. A pesar de las diferencias políticas reconocidas y una relación mixta, Giorgia Meloni y Emmanuel Macron parecen querer suavizar las cosas.
Este jueves 25 de junio, el Jefe de Estado recibió al Primer Ministro transalpino en Antibes, Costa Azul, al margen de la 36ª Cumbre franco-italiana. “Es necesario que los dos países trabajen juntos”, señala Florent Marciac, investigador asociado de EFRIE y experto en asuntos europeos del BFM. Sin embargo, no todo fue siempre color de rosa entre Francia e Italia.
“Su relación es algo cíclica. Hay una fuerte cercanía, pero a menudo hay crisis y tensiones que explotan y atraen la atención de los medios”, resume.
Esto ocurrió recientemente, el pasado mes de febrero, cuando Georgia Meloni comentó la muerte del activista nacionalista Quentin Derank en Lyon. “Que todos se queden en casa y las ovejas estarán bien cuidadas”, dijo Emmanuel Macron en respuesta al primer ministro italiano, y dijo que lamentaba que el jefe de Estado hubiera interpretado los comentarios como una “interferencia” en la política interna de Francia.
En 2019, en medio del movimiento de los chalecos amarillos, París ya había llamado a su embajador en Italia tras una serie de “declaraciones escandalosas” y “ataques sin precedentes” por parte de funcionarios italianos. Matteo Salvini, entonces ministro del Interior al otro lado de los Alpes, describió a Emmanuel Macron como un “muy mal presidente”, lo que provocó que la diplomacia francesa reaccionara.
No hay regreso a la era larga.
Si “los dos países todavía trabajan juntos”, la presencia de Georgia Meloni en Antibes este jueves no indica en modo alguno que “la luna de miel que hemos vivido entre Emmanuel Macron y el ex primer ministro italiano Mario Draghi”, enfurece a Florent Marciac. Más cerca del escenario diplomático, los dos hombres firmaron el Tratado Quirinal en noviembre de 2021, reforzando la cooperación bilateral entre Francia e Italia.
El acuerdo fue el resultado de un período de cálidas relaciones entre los dos vecinos antes de la caída del gobierno de Draghi y la llegada de la presidenta del partido de extrema derecha Fratelli d’Italia, Giorgia Meloni, como jefa del Consejo italiano.
Matignon fue visto entonces muy negativamente por muchos responsables del gobierno francés, entre ellos Elisabeth Bourne, que anunció a nuestras antenas que, frente a las políticas seguidas por este partido posfascista, éste seguía “centrado en el respeto de los valores de los derechos humanos y, en particular, del derecho al aborto”.
Rápidamente, a partir de noviembre de 2022, surgió de esta desconfianza una primera crisis, el llamado Ocean Viking, que lleva el nombre del barco humanitario varado en el Mediterráneo con más de 200 inmigrantes, que Italia se negó a atracar antes de ser acogido en Tolón por Francia. Un nuevo enfrentamiento franco-italiano que tendría “consecuencias extremadamente fuertes para las relaciones bilaterales”, advirtió el entonces ministro del Interior, Gerald Darmanin.
“Una reunión realista”
Georgia Meloni, que antes se inclinaba por Donald Trump, pero hoy es rechazada por el presidente estadounidense, está sintiendo el cambio de rumbo. Para permanecer y mantener su posición dentro de la Unión Europea, el Primer Ministro transalpino sabe que debe cuidar sus relaciones con sus aliados más confiables. Porque si Emmanuel Macron abandona el Eliseo en menos de un año sin perspectivas de volver a presentarse, el jefe del consejo italiano tendrá que intentar seguir siendo jefe de gobierno durante las elecciones legislativas de 2027.
“El contexto actual”, es decir el enfriamiento de las relaciones con Donald Trump después de varias semanas de buen entendimiento, “es un motivo más para que Georgia Meloni busque la proximidad a Francia, para no aislarse, sobre todo después de haber tomado partido por el presidente americano”, explica Florent Marsiak.
Así, en un momento en que Donald Trump se porta mal con sus aliados en el viejo continente, los países europeos no tienen más remedio que “mantenerse unidos”, argumentó el investigador y experto en cuestiones europeas asociado a Effry.
Por tanto, Francia e Italia “buscan demostrar su armonía pragmática en el complejo contexto franco-alemán”, añadió, a pesar de sus diferencias políticas.
Pero Georgia Meloney lo entendió bien. Al trasladarse a Antibes, no sólo pretende cuidar su proximidad a Francia. Al mismo tiempo, espera reforzar su “credibilidad a nivel europeo” frente a Francia, una buena racha tras la recepción de Donald Trump en Versalles, cena durante la cual se firmó el acuerdo de paz con Irán.
A partir de ahora, Emmanuel Macron parece desempeñar el papel de mediador entre italianos y estadounidenses. La situación se ha invertido respecto a hace unos meses, cuando Georgia Meloni utilizó una estrategia de compromiso con Donald Trump, mientras que otros líderes europeos prefirieron adoptar una línea más firme con el presidente estadounidense, oponiéndose especialmente a su plan de anexión de Groenlandia.
‘Se firmarán varios acuerdos’
Además de compartir una frontera común, lo que les obliga inevitablemente a cooperar, franceses e italianos están unidos por numerosos intereses convergentes, como, por ejemplo, el transporte. “La frontera plantea la cuestión de los túneles, las carreteras y, en general, la conectividad entre los dos países”.
“Es un espacio de colaboración que funciona bastante bien”, observa Florent Marciac, y entre los temas que se abordarán durante esta cumbre en Antibes se incluirán temas como el espacio, la agricultura e incluso la defensa.
A principios de semana, el asesor europeo de Emmanuel Macron, Alexis Duterte, dijo que este jueves “se firmarán varios acuerdos”.
En el plano económico, Francia e Italia, que cuentan respectivamente con la segunda y la tercera economía de la UE, intercambiarán bienes por valor de más de 100 mil millones de euros en 2025. Una imagen que confirma la importancia del entendimiento franco-italiano.
Y si Emmanuel Macron y Giorgia Meloni saben perfectamente que no pueden alinearse sobre la misma visión política, especialmente unos meses antes de la salida del presidente francés, tienen toda la intención de aguar el vino para responder al interés común de su país.