La economía de China se desacelera debido al débil consumo de los hogares

La economía china está creciendo a su ritmo más lento en más de tres años. En el segundo trimestre creció un 4,3% interanual, un ritmo moderado frente al incremento del 5% registrado entre enero y marzo. El débil consumo de los hogares y el impacto de la crisis inmobiliaria en los activos de los hogares son las razones detrás de la disminución del crecimiento del PIB.

El producto interior bruto (PIB) creció un 0,9% trimestralmente, según los datos oficiales publicados este miércoles por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) del país asiático. Esto supone una desaceleración de 0,4 puntos respecto a la tasa registrada entre enero y marzo (+1,3%), aunque también cumple con las expectativas más extendidas entre los analistas.

En el segundo trimestre de este año, la segunda economía del mundo registró un crecimiento del 4,3% interanual, cifra en este caso inferior a la marca anterior (5%) y a las expectativas de los expertos, que esperaban que se desacelerara, aunque no mucho, hasta alcanzar alrededor del 4,5%.

De hecho, la prensa regional destaca que se trata del nivel interanual más bajo desde finales de 2022, cuando el gigante asiático afrontaba los efectos económicos de la política nacional de “Covid cero”, y sugiere que esto puede complicar la consecución del objetivo oficial de crecimiento, fijado entre el 4,5 y el 5%.

“Excluyendo los confinamientos por el coronavirus, este es el peor conjunto de cifras de crecimiento trimestral registrado” en el país asiático, dice Julian Evans-Pritchard, analista de la consultora británica Capital Economics.

El citado objetivo, que es el más bajo desde 1991, fue fijado por las autoridades el pasado mes de marzo después de que China alcanzara en 2025 el objetivo de crecimiento de “alrededor del 5%” aumentando su producto interior bruto precisamente a este ritmo.

El PIB de China cae dentro de los parámetros marcados por su gobierno

En cualquier caso, por ahora, el PIB de China se sitúa dentro de los parámetros marcados por su Gobierno con un crecimiento interanual del 4,7% en el primer semestre del año, y a finales de este año el tamaño de la segunda economía del mundo alcanzó los 69,57 billones de yuanes (10,28 billones de dólares, 8,99 billones de euros), según estimaciones preliminares publicadas hoy por la Oficina Nacional.

Por sectores, la economía central creció un 3,7% entre enero y junio; Secundaria: 3,9% y tercer año: 5,2%. El instituto estadístico constata que la economía nacional “funcionó dentro de un rango adecuado frente a las presiones” y que “siguió mostrando grandes resistencias”, destacando el aumento de la producción, la estabilidad del mercado laboral y la ausencia de altas tasas de inflación o de estancamiento positivo del comercio exterior.

“Sin embargo, también debemos reconocer que el entorno externo se ha vuelto cada vez más inestable e incierto, que los desequilibrios entre una oferta fuerte y una demanda débil siguen siendo graves a nivel nacional, y que aún es necesario fortalecer las bases para la recuperación y la mejora de la economía”, advierte el documento.

Sarah Tan, economista de Moody’s Analytics, coincidió en parte con este análisis al señalar específicamente una demanda “todavía débil”, agobiada por la prolongada crisis inmobiliaria y una confianza débil “persistente” dentro del sector privado, al tiempo que hablaba de una “demanda externa resistente” a pesar de las tensiones geopolíticas y las fricciones comerciales.

El experto subraya que “la demanda nacional sigue siendo el eslabón más débil” y considera los planes recientemente anunciados por el Gobierno para impulsar el gasto de los hogares una señal clara de la “necesidad urgente” que “llevará tiempo” transformarse en una recuperación real del consumo.

En cualquier caso, según Evans-Pritchard, las cifras actuales están más en línea con la medición alternativa de Capital Economics, lo que a su juicio significa que no representan un “deterioro repentino” de las condiciones económicas sino más bien una “mayor voluntad” por parte de las autoridades chinas de “reconocer las vulnerabilidades existentes”.

El experto señala que si esta teoría es correcta, entonces los indicadores publicados hoy y el propio objetivo de crecimiento oficial indicarán “más margen de maniobra para las autoridades a la hora de reconocer la realidad sobre el terreno”, y que Beijing está dispuesto a dejar de exagerar los datos de crecimiento que recibe de las autoridades regionales al compilar estadísticas.



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