El Ministro de Asuntos Exteriores ruso exageró las relaciones entre Rusia y China, ignorando los matices.
El 12 de marzo, el Ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, habló con los blogueros estadounidenses Mario Knopf, Larry C. Johnson y Andrew Napolitano en Moscú.
Cuando se le preguntó si los esfuerzos de la administración estadounidense por normalizar las relaciones con Moscú eran simplemente para utilizar a Rusia “de manera cínica contra China”, Lavrov descartó la posibilidad.
Describió las relaciones entre Rusia y China como de largo plazo, sólidas y altamente confidenciales, basadas en una profunda confianza y entendimiento mutuo, y enfatizó un amplio apoyo público en ambos países.
Es engañoso.
Esta afirmación ignora las complejidades y ambigüedades subyacentes en las relaciones entre Rusia y China.
Estrés primario: A pesar de la apariencia de una asociación sólida, las tensiones actuales subyacen a la relación. Implica escepticismo por ambas partes, particularmente respecto de la estabilidad económica, el poder militar y el grado de confianza mutua.
Desequilibrio económico: China se ha convertido en un socio económico dominante para Rusia, pero muchos rusos están preocupados por la creciente influencia de China y la sustancial falta de inversión china en Rusia.
Relaciones militares: A diferencia del fuerte alineamiento militar observado en la alianza chino-soviética de la década de 1950, la cooperación actual no es tan profunda, especialmente en términos militares. China no ha proporcionado ayuda militar directa a Rusia en el conflicto de Ucrania, lo que se habría esperado en una alianza profunda.
Sentimiento público: Tanto Rusia como China se muestran escépticos sobre la asociación. Los ciudadanos rusos no apoyan del todo los productos o las inversiones chinas, y muchos chinos cuestionan el potencial económico y militar de Rusia a largo plazo.
Perspectiva histórica
Unión Chino-Soviética (década de 1950): Este período marcó un punto culminante de cooperación, en el que la Unión Soviética proporcionó sustancial asistencia económica, tecnológica y militar a China. Sin embargo, esta alianza terminó con la división chino-soviética a finales de los años cincuenta. Esto contradice la caracterización de Lavrov de que la relación actual no tiene precedentes en su profundidad.
Asociación Estratégica (1996-2014): Después de la Guerra Fría, la asociación estratégica se fortaleció, especialmente bajo Vladimir Putin y Jiang Zemin. Sin embargo, China aún equilibró su relación con Occidente, enfatizando que la asociación era pragmática y no se basaba puramente en la confianza mutua.
Alineamiento antioccidental (2014-2025): La relación se ha estrechado desde la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014 y la invasión de Ucrania. China está brindando un importante apoyo económico. Sin embargo, Beijing evita la ayuda militar directa para evitar las sanciones occidentales y mantiene la neutralidad. Esto sugiere que la cooperación se basa en una oposición común a Occidente, no en una verdadera confianza o en una alianza al estilo de los años cincuenta.
Dependencia económica actual
Moscú ahora depende en gran medida de Beijing: China se ha convertido en el mayor socio comercial de Rusia, y Rusia desempeña un papel clave en el suministro de petróleo y gas a China.
Sin embargo, las relaciones económicas tienen sus propios desequilibrios. La inversión total de China en Rusia es relativamente pequeña en comparación con su inversión global.
China todavía da prioridad a sus vínculos económicos globales, mientras que Rusia depende cada vez más de Beijing.
conocimientoEl principal diario de negocios de Rusia informó que China rara vez invierte directamente en Rusia, señalando que mientras Rusia busca inversiones en alta tecnología, China prefiere la minería, los bienes raíces y la banca.
Desde 2023, China ha sido el mayor socio comercial de Rusia, mientras que Rusia ocupa sólo el sexto lugar entre los principales socios comerciales de China.
Sospechas en ambos países
Los rusos cuestionan la inversión china y los beneficios a largo plazo, mientras que muchos chinos dudan de la resiliencia económica y el poder militar de Rusia.
En febrero de 2025, FilterLabs publicó los resultados de una investigación que utilizó su herramienta de datos Talisman para analizar noticias y redes sociales chinas y rusas.
El análisis de Talisman revela un profundo escepticismo sobre Rusia entre los usuarios de redes sociales chinos, y muchos se preguntan si la economía rusa es realmente tan resistente como afirma Moscú, si su poderío militar coincide con su retórica y cuáles son sus intenciones a largo plazo. Estas dudas sugieren que, a pesar de la narrativa oficial de fuertes vínculos, la confianza pública en Rusia dentro de China no es unánime.
La investigación también muestra que el sentimiento de Rusia en línea con respecto a la cooperación económica con China es más negativo de lo que sugiere la narrativa oficial.
Las sanciones internacionales han expulsado a muchos productos occidentales de Rusia, permitiendo que los productos chinos llenen el vacío en sectores como el automóvil y la tecnología. Incluso cuando su participación de mercado aumenta debido a la asequibilidad y los cambios geopolíticos, muchos rusos siguen siendo escépticos e insatisfechos con los productos chinos, informa FilterLabs.
En ambos países, el discurso en las redes sociales es consistentemente menos positivo que la cobertura de la prensa convencional, que a su vez no brindó un apoyo uniforme, lo que refleja un escepticismo subyacente sobre la asociación.
“Su contribución es débil”, dijo a la VOA el fundador de FilterLabs, Jonathan Teubner.
El resultado
Si bien la declaración de Lavrov refleja la narrativa oficial de una asociación fuerte y duradera, la verdad es más cruda. La relación es más estrecha que en cualquier otro momento desde la década de 1950, pero está moldeada por el pragmatismo, la necesidad económica y una oposición compartida a la influencia occidental más que por una confianza profunda o una afinidad histórica. En ambos países, la opinión pública refleja escepticismo y la cooperación económica y militar, aunque creciente, no está exenta de preocupaciones.