El gobierno lanza medidas para reducir el tiempo de tramitación de los permisos de construcción a un mes
Algunas actuaciones del ciclo de vida del proyecto urbano pueden retrasar su finalización en más de dos años. El gobierno identificó estos obstáculos burocráticos clave y el lunes presentó un ambicioso proyecto de ley de simplificación para acelerar los tiempos. Se trata de un conjunto de medidas que incluye cambiar 10 normas con el establecimiento de ley y 5 reglamentos. El presidente del estado, Salvador Illa, presentó esta reforma en un acto en la fábrica de automóviles del Ebro, en la Zona Franca, como un ejemplo de cooperación público-privada.
Uno de los principales elementos introducidos por este proyecto de ley se refiere a los permisos de construcción. La tramitación de esta licencia administrativa que conceden los ayuntamientos tarda, de media, entre nueve y doce meses, según fuentes gubernamentales. Con este cambio legislativo se introdujo un nuevo sistema para simplificarlo, que incluye entidades habilitadoras autorizadas por la misma administración pública como organismos de certificación (se llaman ECAU, y pueden ser empresas certificadoras o colegios profesionales). Este sistema sería voluntario –el promotor o el ayuntamiento podría seguir optando por el antiguo sistema, si lo prefiriera– y supondría acabar con la presentación de informes de los técnicos municipales. Una vez aprobada por este organismo certificador, el Ayuntamiento tendrá un mes para conceder la licencia.
Las autoridades autorizadas por la administración pública pueden certificar proyectos para otorgar una licencia comercial.
Actualmente, esta fórmula incluirá algunas excepciones que no serán elegibles para que la autopista conceda licencias: los bienes culturales o urbanos protegidos, los utilizados como alojamiento turístico en municipios con problemas de vivienda o actuaciones de dominio público, como las costas. Sin embargo, fuentes gubernamentales no descartan que estos elementos también se incluyan en el nuevo método. El Gobierno General defiende la medida como un “punto de inflexión” en la reforma administrativa que el Ejecutivo de Ella se ha marcado como objetivo de esta legislatura.
Otro ámbito en el que queremos simplificar la concesión de licencias y licencias es el medioambiental, un ámbito especialmente sensible en estos momentos a la emergencia climática. La reforma prevé acortar el proceso de adecuación, que oscilará entre una media de 24 meses y apenas un mes. Este paso será eliminado y reemplazado por un “formulario estandarizado” en el que el promotor del proyecto registra todos los datos necesarios para evaluar si el proyecto cumple con las regulaciones verdes.
Fuentes gubernamentales explican que de esta forma se evitarán las idas y venidas de requerimientos de información con diversos organismos públicos que tienen que dar luz verde a temas como el agua, la contaminación o la protección de la biodiversidad, un intercambio que suele retrasar la tramitación varios meses. También se elimina el proceso de información vecinal, que se incluye en el proceso de información pública.
Al presentar el borrador inicial, el ministro de Presidencia, Albert Dalmau, insistió en que no se trataba de una “desregulación”, ya que se mantendría “el mismo estándar de exigencias” que existía antes. En este sentido, ha defendido que la administración debe recuperar la confianza de los ciudadanos siendo más rápida. “Se ha vuelto todo muy complicado”, lamentó. “Todo en Cataluña no puede tardar tanto”. Agregó que con un sistema que corresponsabilice al sector privado se puede recuperar esa velocidad. Dalmau espera que la norma, que saldrá a los medios el lunes, llegue al Parlamento para su aprobación a finales de año.
“Tiene que haber normas en un ámbito como el urbanismo. Por supuesto, deben ser sencillas”, dijo el presidente Illa en su discurso. El socialista ha mandado “a casa a los pesimistas” y ha pedido que la normativa no se convierta en un “muro infranqueable” que frene proyectos innovadores, como el desarrollo de un nuevo centro de datos en la antigua fábrica de Flix que la catalana Submer anunció el sábado.
“Tiene que haber normas en un ámbito como el urbanismo. Por supuesto, deben ser sencillas”, afirmó el presidente Illa.
La reforma también estipula que la planificación derivada –herramientas que desarrollan los detalles de la planificación general– podrá procesarse más rápidamente, desde el promedio actual de 24 meses a entre seis y ocho meses. Por ejemplo, para conseguirlo, los promotores también podrán presentar informes sectoriales certificados por técnicos titulados. Ahora esto no es posible, y hay retraso a la espera de que los órganos emitan su fallo, aunque el silencio administrativo debería darles luz verde. Con el nuevo sistema, después de un máximo de dos meses, el proyecto podrá continuar con los informes presentados como validación.
Estas medidas están diseñadas para promover la reindustrialización en Cataluña, considerando situaciones como inversiones en naves o zonas industriales que no avanzan en medidas urbanísticas. Sin embargo, el estado también espera tener un impacto en sus objetivos de construcción de viviendas asequibles. El nuevo tipo de permisos de construcción se aplicará al Pla 50.000, la iniciativa del Gobierno para crear pisos más protegidos, que tendrá una vía rápida de obtención.