De Londres a Viena, toda Europa se asfixia con un calor extraordinario y descubre que el clima no acompaña – franceinfo
Austria, Alemania, Suiza, Inglaterra… Europa se vio afectada por una ola de calor excepcional que superó las predicciones científicas. Ahora es un desafío sanitario y económico al que los estados tendrán que adaptarse.
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La ola de calor continúa el jueves 25 de junio en Francia. Pero no es el único país donde abunda, es toda Europa la que tiene que luchar contra esta excepcional ola de calor. Con países afectados que no están acostumbrados. En el este de Austria no es necesario buscar nieve, se esperan temperaturas superiores a los 40°C. Alerta máxima en Viena y varias regiones del sur del país; se pide a la población que se quede en casa durante las épocas de calor. Alerta naranja para Dinamarca, donde se esperan 35°C el jueves por la tarde.
Aún más inusual es que en Inglaterra, durante dos días, los paraguas no protegen del agua, sino del sol. Varias regiones quedaron en alerta roja hasta el jueves por la noche. En los apartamentos de Londres hablamos de 30°C. El ingeniero de 33 años inició una petición para permitir a los copropietarios instalar aires acondicionados. Aunque aparentemente menos sorprendente, España también está preocupada. Sabemos que hace calor, pero hace mucho calor. No veíamos el termómetro subir tan alto en toda la península desde 1950. En Madrid se alcanzaron los 40°C a la sombra. A la lista podemos añadir Italia, Bélgica, Alemania, Portugal e incluso Suiza: Europa se está asfixiando.
El calor que azota a Europa es un tema que se volverá político. Para el IPCC, un grupo de expertos en clima, este tipo de fenómeno climático que vive Europa actualmente no será el último. Pero lo que preocupa a los científicos es que el episodio actual va más allá de las predicciones. Así que inevitablemente tendremos que adaptarnos. La OMS, la Organización Mundial de la Salud, pide invertir en sistemas de salud que tengan en cuenta el cambio climático y quiere que aceleremos las soluciones a los problemas de fondo que conducen a este tipo de crisis.
Una cuestión política inevitable, aunque sabemos que para 350 millones de personas en Europa las temperaturas diarias superarán los 30°C y que para 94 millones de personas las temperaturas alcanzarán los 35°C. Sin embargo, la cuestión también es económica, ya que una ola de calor puede representar una pérdida de hasta el 0,5% del producto interior bruto en Europa y tener consecuencias para la salud de varios millones de personas en todo el mundo. Esto se llama estrés por calor.
Debemos aprender de esta nueva ola de calor que no podemos negociar con el tiempo. Todos recordamos todavía el acuerdo climático de París de 2015 y las lágrimas de alegría de Laurent Fabius, que presidió el evento. El acuerdo preveía mantener el aumento de la temperatura media del planeta por debajo de +1,5°C. Sin embargo, lo que hemos olvidado es que no negociamos con la naturaleza, que no firma ningún papel. Como resultado, el retraso de 10 años que la humanidad ha sufrido en este tema se paga en efectivo, no en dólares, sino en grados. Además, el estudio del CNRS, que compara el tiempo actual y pasado, explica que sin el calentamiento global, las temperaturas de los últimos días habrían sido hasta 4°C más bajas.