¿Se cierran los adolescentes? Así es como se aborda, según los psicólogos

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Jacarta

Tratar con adolescentes que están empezando a aislarse suele ser un gran desafío para los padres. Algunos no se sienten confundidos cuando los niños hablan menos, es difícil hablar con ellos y parecen mantener la distancia.

La psicóloga Preeta Tyas dice que el primer paso que deben dar los padres no es obligar inmediatamente a sus hijos a abrirse, sino reflexionar sobre sí mismos. Preeta dijo esto cuando conoció a Grab el martes (30/6/2026) en el evento Family Calm Guide con el servicio GrabKeluarga en Bele Nusa, Yakarta. Según Pritta, los padres deben evaluar si hay actitudes o palabras que inconscientemente hacen que los niños se cierren.

“Primero trate de reflexionar: ¿qué dije o hice que ayudó a mi hijo a aislarse?”, explicó.

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Como ejemplo, da, una actitud demasiado crítica, como culpar a los niños o tomar decisiones unilaterales sobre las amistades, puede alterar la comunicación. En lugar de presionar constantemente a los niños para que cuenten historias, Preeta sugiere que los padres busquen actividades sencillas que puedan realizarse juntos sin presión. Desde andar en bicicleta hasta caminatas de fin de semana, desayunar juntos puede ser una forma de reconstruir la intimidad emocional.

“Lo importante es pasar tiempo juntos primero. No hay objetivos, hay que conocer directamente el problema de su hijo”, afirmó.

Según ella, cuando los niños empiezan a sentirse cómodos y a disfrutar de estar juntos, suelen abrirse más a sí mismos. A partir de ahí, los padres pueden empezar a plantear preguntas más ligeras, como preguntar sobre las cosas favoritas de sus hijos.

Señales de que los adolescentes están empezando a experimentar trastornos de salud mental

Además de la comunicación, Preeta explicó la importancia de que los padres reconozcan los primeros signos de trastornos de salud mental en los adolescentes. Los indicadores más fáciles de buscar son los cambios en las rutinas diarias, especialmente en los patrones de alimentación y sueño, afirma.

Cambios como una fuerte disminución del apetito, comer en exceso en momentos de estrés, dificultad para dormir, despertares nocturnos frecuentes o pesadillas recurrentes pueden ser signos tempranos de que se necesita atención. Además, los padres deben estar alerta si sus hijos pierden el interés en sus actividades favoritas. Por ejemplo, los niños que antes jugaban fútbol o bailaban de repente se sienten letárgicos y reacios a continuar con sus pasatiempos.

Sin embargo, Preeta enfatiza que estos cambios deben observarse durante un período de tiempo constante, es decir, durante dos o tres semanas, y no deben ser provocados por cambios importantes en la vida, como mudarse de casa, cambiar de escuela o perder a alguien cercano.

“Si estos síntomas persisten, los padres no deben autodiagnosticarse”, afirmó.

Preeta también enfatizó que no es necesario esperar hasta que el problema sea lo suficientemente grande para consultar a un psicólogo. Al igual que los controles médicos rutinarios, los controles de salud mental también son importantes como medida preventiva.

(ver/visto)



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