“Rápido, firme e impredecible”: lo que dijeron los jugadores, los entrenadores y la FIFA sobre el campo de Nueva Jersey antes de la final del Mundial | Noticias de futbol

Una vista general del estadio durante el partido de la Copa Mundial en East Rutherford. (Foto AP)

Mientras Argentina y España se preparan para luchar por el título de la Copa Mundial de la FIFA en East Rutherford el domingo, otro jugador clave se ha convertido en objeto de intenso escrutinio: el campo.La superficie de césped híbrido del New York New Jersey Stadium ha generado reacciones encontradas a lo largo del torneo, con jugadores y entrenadores ofreciendo puntos de vista contrastantes después de los siete partidos de la Copa Mundial disputados en el lugar. Algunos lo describieron como demasiado rápido, duro y desigual, mientras que otros sintieron que la lluvia lo transformó en una de las mejores superficies de juego. Ni Argentina ni España han jugado en el estadio durante esta Copa del Mundo, añadiendo una capa extra de intriga a una final donde el estado de la cancha podría influir en la táctica y el estilo.Con fuertes lluvias previstas para el sábado antes de condiciones soleadas el día del partido, la superficie de juego sigue siendo una de las mayores incógnitas de cara al encuentro más importante del fútbol.

Rápido, firme e impredecible: lo que experimentaron los jugadores

Un tema recurrente entre jugadores y entrenadores fue la velocidad del césped híbrido.El seleccionador inglés Thomas Tuchel lo calificó de “muy rápido” y lo comparó con el césped artificial por su corta longitud.“Es un lanzamiento muy rápido”, dijo Tuchel después del partido de la fase de grupos de Inglaterra contra Panamá. “Es muy corto… bastante saltarín… muy duro y muy rápido pero bueno, jugable y nadie se quejó”.La estrella brasileña Vinicius Junior, sin embargo, quedó menos impresionado tras enfrentarse a Marruecos.“El campo no ayuda”, remarcó.El mediocampista francés Adrien Rabiot se hizo eco de esas preocupaciones y dijo que la superficie se sentía dura y rígida en comparación con las canchas europeas, mientras que el entrenador Didier Deschamps admitió que era físicamente exigente.Deschamps dijo que el campo era “especial” y señaló que “exigió mucho a los músculos de los jugadores”.Cuando Francia regresó más tarde en la fase eliminatoria, Rabiot reconoció que las condiciones habían mejorado y que el césped parecía un poco más largo.

La lluvia podría ser la clave el domingo

Si una lección se desprende de los siete partidos disputados en este estadio es que la lluvia cambia drásticamente el comportamiento del terreno de juego.El seleccionador noruego Ståle Solbakken ofreció quizás la evaluación más detallada después de que su equipo jugara contra Senegal bajo una lluvia torrencial.“El campo estuvo mucho mejor gracias a la lluvia”, dijo Solbakken. “La lluvia hizo que la pelota no se quedara colgando del pie. Va más rápido, más suave”.Admitió que estaba más preocupado por las condiciones secas que por las húmedas, sugiriendo que el pasto corto se vuelve más difícil cuando falta humedad.Esa observación podría resultar significativa.Se espera que fuertes lluvias empapen el área del estadio el sábado antes de que lleguen los cielos despejados para la final del domingo. Si queda suficiente humedad en la superficie, los jugadores podrían encontrar un campo más rápido y suave que aquellos que compitieron durante períodos más secos.

La FIFA confía tras semanas de preparación

Según un informe de AP, la FIFA insiste en que la superficie de juego se ha gestionado cuidadosamente durante todo el torneo.El campo híbrido, instalado a principios de mayo con césped natural reforzado con fibras sintéticas, fue sometido a más de cinco años de investigación y pruebas antes del Mundial. A lo largo de la competición, los oficiales monitorearon periódicamente los niveles de humedad, la firmeza y la jugabilidad, ajustando los programas de riego después de observar qué tan bien se comportaba la superficie durante los partidos lluviosos.El organismo rector también dejó deliberadamente un intervalo de 13 días entre el último partido en la sede y la final, permitiendo que el campo se recuperara antes del evento más importante del fútbol.Si el campo final se parece a la superficie rápida y seca criticada por algunos jugadores o al campo resbaladizo y con lluvia elogiado por Solbakken, puede depender en última instancia del clima durante las próximas 24 horas.Para dos equipos basados ​​en la posesión como Argentina y España, esa sutil diferencia podría tener una gran influencia en cómo se desarrolla la final de la Copa del Mundo.

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