Según la ONU, junio de 2026 fue el mes más mortífero para los civiles en más de 4 años.

Según un informe de la ONU, al menos 293 civiles murieron y 1.990 resultaron heridos en Ucrania este junio. Dado que el 45% de las víctimas están relacionadas con misiles de largo alcance y drones, los ataques afectan principalmente a ciudades alejadas del frente, en particular Kiev.

Más de cuatro años después de la invasión rusa, junio de 2026 fue el mes más mortífero para los civiles en Ucrania, según un informe de la ONU publicado el martes 14 de julio.

“Tras un fuerte aumento registrado en mayo, el número de víctimas civiles siguió aumentando, alcanzando el mayor número total de víctimas civiles y de civiles heridos desde abril de 2022”, indicó en un comunicado la Misión de Vigilancia de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ucrania (HRMMU), señalando que “al menos 293 civiles murieron y 919 resultaron heridos en junio”.

Según este informe, el 45% de las víctimas están relacionadas con misiles de largo alcance y drones, y estos ataques afectan principalmente a ciudades situadas más lejos del frente, especialmente Kiev (centro) y Dnipro (centro-este).

Esta evolución refleja el “uso cada vez más frecuente de armas poderosas que son especialmente mortíferas cuando se utilizan en zonas urbanas densamente pobladas”, subrayó el representante del HRMMU, Daniel Bell.

“Los riesgos que enfrentan los civiles no sólo persisten, sino que están aumentando tanto en magnitud como en complejidad”, añadió.

Intensidad del ataque ruso

En los últimos meses, Rusia ha intensificado sus ataques, particularmente con misiles balísticos que las fuerzas de defensa de Ucrania luchan por interceptar debido a la falta de municiones antiaéreas suficientes.

En este contexto, nueve países europeos lanzaron el lunes una alianza “puramente defensiva” destinada a reforzar las “capacidades antibalísticas” en el continente, de las que Kiev carece.

También observó un nivel récord de ataques con drones explosivos en el frente desde que comenzó la ofensiva el 24 de febrero de 2022, con 89 civiles muertos y 588 heridos.

El uso sistemático de estos drones por parte de los dos rebeldes ha contribuido a transformar la línea de comunicación en una “zona mortal” que se extiende a lo largo de decenas de kilómetros.



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