Ola de calor: ¿qué países europeos tienen escasez de agua?
Por Alessio Dell’Anna &vídeo de Baptiste Goudier
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Dado que sólo se utiliza el 5,8% de los recursos de agua dulce (procedentes de glaciares, aguas subterráneas, ríos y lagos), puede parecer que la tasa de consumo de agua en toda la UE está bajo control.
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Pero lamentablemente el promedio no refleja la realidad y esconde diferencias significativas entre países.
Chipre, por ejemplo, vive en un estado de emergencia casi permanente. El país utiliza el 72% de sus recursos de agua dulce, alcanzando un máximo del 92% en verano, según Eurostat y la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).
Para poner estas cifras en contexto, un país entra en zona de alerta cuando utiliza el 20% de sus recursos hídricos.
A principios de este año, las autoridades pidieron a los residentes que redujeran su uso diario de agua en un 10% (el equivalente a unos dos minutos de uso), pero el fuerte crecimiento demográfico de Chipre tampoco es un buen augurio para los recursos hídricos del país.
El gobierno está trabajando para instalar plantas desalinizadoras para satisfacer las necesidades de agua potable, especialmente ahora que se acerca la temporada turística, y la Presidencia chipriota saliente del Consejo de la Unión Europea ha hecho de esta una de sus prioridades.
A Chipre le sigue otro país mediterráneo, Malta, con una tasa de consumo anual de agua del 33%. Pero la situación empeora en verano, cuando el nivel de estrés hídrico aumenta hasta el 67%.
El hallazgo es similar para otros países: los niveles de uso de agua en Grecia (37%), Rumania (34%), Portugal (31%), Italia (27%) y España (26,5%) se encuentran dentro de la zona de vigilancia durante el verano.
¿Quién en la UE tiene más problemas con el acceso al agua potable?
Se espera que el cambio climático y los episodios de sequía sigan acentuando esto, según la AEMA “frecuencia, intensidad e impacto” escasez de agua al menos hasta 2030.
Otro informe de la agencia titulado “Sobrecalentado y mal preparado”muestra que alrededor de uno de cada diez ciudadanos de la UE tiene dificultades para obtener suficiente agua potable y limpia.
Este problema es particularmente grave en Chipre (36,5%) y Grecia (31,5%).
En particular, varios países donde el acceso al agua es difícil –como Bulgaria, Hungría, Croacia o Irlanda– no muestran niveles particularmente altos de uso de agua dulce.
Esto sugiere que los problemas de acceso al agua no se deben a la falta de recursos, sino más bien al envejecimiento de la infraestructura y a la falta de sistemas de suministro.
Al mismo tiempo, Francia, Portugal y España, a pesar de las dificultades para utilizar agua dulce, parecen estar mejorando en la distribución de agua limpia y segura, y la proporción de personas que experimentan problemas se mantiene muy por debajo de la media europea del 9%.