La cita del día de Boris Johnson: “Mi política es quedarse con el pastel y comérselo también” y cómo se convirtió en una frase clave del Brexit.
Nadie necesita una introducción al dicho tradicional “no puedes quedarte con tu pastel y comértelo también”. Hay muchas variaciones del viejo dicho, pero todas significan que hay que sacrificar algo para obtener algo a cambio. No se pueden tener dos cosas mutuamente excluyentes al mismo tiempo y hay que elegir una sobre la otra. Pero Boris Johnson dejó claro mucho antes de convertirse en primer ministro del Reino Unido que no lo creía. Su política es quedarse con el pastel y luego comérselo.Cita de Boris Johnson, “Mi política con el pastel es tenerlo y comérselo también” Popularizado durante la campaña del referéndum Brexit de 2016. Como secretario de Asuntos Exteriores, dijo que estaba a favor de que Gran Bretaña conservara todos los beneficios económicos del mercado único de la UE, pero quería salir de los costos.
A los británicos les encanta su pastel y Boris Johnson facilitó el Brexit.
Como líder de la campaña por la salida, Boris Johnson necesitaba convencer a los votantes de que abandonar la UE no perjudicaría a la economía británica. La UE opera según un principio básico: si quieres los beneficios financieros del mercado único, tienes que aceptar sus reglas, incluida la libre circulación de personas. Johnson argumentó que Gran Bretaña podría romper con éxito esta regla. Afirmó que Gran Bretaña podría congelar la inmigración a la UE y dejar de contribuir al presupuesto de la UE, manteniendo al mismo tiempo un acceso comercial pleno y sin restricciones.Cuando los críticos señalaron que la UE nunca aceptaría esto, Johnson utilizó la frase para disipar sus preocupaciones. Para él, el “cakeísmo” era la máxima expresión del optimismo británico.
¿Por qué se convirtió esta en una cita memorable?
Boris Johnson es conocido sobre todo por sus meteduras de pata y declaraciones controvertidas. La cita de Keck se hizo notable no sólo porque tenía sentido, sino también porque elogiaba el Brexit. Para los partidarios de Johnson, fue un rechazo feliz y patriótico al derrotismo. Para sus críticos y negociadores de la UE, fue evidencia de una estrategia poco realista y profundamente falsa arraigada en un pensamiento mágico.La cita se convirtió en una taquigrafía política permanente: el “cakeísmo” entró oficialmente en el léxico político británico. Durante años, los líderes europeos lo utilizaron para burlarse de la posición de Gran Bretaña. Donald Tusk, entonces presidente del Consejo Europeo, recurrió a la cita diciendo que “no habrá pastel en la mesa para nadie, sólo sal y vinagre”.En 2020, Boris Johnson afirmó que su acuerdo posterior al Brexit con la UE era la realización de su teoría del pastel. Pero años después, los expertos creen ahora que Gran Bretaña no ha tenido el pastel ni el honor de quedárselo. En última instancia, se produjo un estancamiento comercial y la economía del Reino Unido se contrajo después del Brexit: no un colapso repentino, sino un colapso gradual.