Gran decepción por la generosidad.
La vitivinicultura catalana, especialmente la del Penedés, vive momentos de gran zozobra ante un futuro incierto. La frustración se extiende entre los productores mientras las grandes bodegas aseguran que comprarán “todo lo que podamos vender”. Eso sí, algunos empresarios del Cava señalan que los viticultores y las cooperativas también tienen una responsabilidad compartida en la situación resultante, y que es necesario “retransformar el sector”. A pocos días del inicio de la cosecha temprana, prevista para el próximo martes 22 de julio, muchos viticultores no han encontrado comprador para su producto, mientras se teme que los precios vuelvan a bajar, muy por debajo de los costes de producción (producir un kilo de uva cuesta al viñedo entre 0,53 y 0,56 euros este año, según la Generalitat).
Además, existe una gran incertidumbre sobre cuánto pagarán los principales productores de vino por las uvas. La caída generalizada del consumo de vino, la acumulación de stocks, las turbulencias geopolíticas y económicas y las sequías que destruyeron en gran medida la producción y sirvieron de pretexto para sustituir millones de botellas de cava elaborado con uva del Penédes por vino espumoso elaborado con uva manchega (40 millones de botellas) acercaron a la UCI a este sector.
Los sindicatos piden ayudas para paliar la situación actual y acuerdan fijar precios futuros
Este año, el primero después de superar una larga e impenitente sequía, con una cosecha muy sana y buena colgando de las vides, se pueden pagar precios “indignos”, afirmó Joan Ponce, vicepresidente del Instituto Catalán de Agricultura de Sant Isidre y presidente del grupo cooperativo Cevipi. Las bodegas que poseen viñedos propios tienen más kilos de uva que en los últimos años y por tanto no necesitan comprar tanta. Sin embargo, si el tiempo sigue sin lluvias y las olas de calor persisten durante los próximos días, la cosecha podría ser un 20% menor que el año pasado.
“En apenas un mes y medio al frente del Consejo Regulador, el margen de intervención directa en los precios de la uva se ha vuelto limitado, porque responden principalmente a la oferta y la demanda”, señala la nueva presidenta de la DO Cava, Marta Vidal. Pero insistió en que “el Consejo Regulador trabajará siempre a través del diálogo y la cooperación con todos los actores del sector para avanzar hacia un marco más estable, predecible y sostenible”. Vidal apuesta por “un plan a medio y largo plazo que ayude a evitar dinámicas especulativas y conseguir una mayor estabilidad de precios”. Por su parte, la presidenta de la DO Cava destaca que sabe que las grandes bodegas “harán todo lo que esté en sus manos para pagar lo máximo posible a los viticultores”.
Muchos viticultores aún no han encontrado comprador para su producto
Josep Maria Albet, presidente de Classic Penedès (vino espumoso de la DO Penedès), afirmó que este año pagarán precios similares a los del año pasado, que se fijaron algo por encima de los 0,90 euros el kilo. Admite, sin embargo, que “compraremos un poco menos”. El precio mínimo garantizado de este vino que fija la marca colectiva de espumosos del Penedès, Corpinnat, para los viticultores se eleva a 0,943 euros el kilogramo.
Según datos recogidos por las Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC), la media de este año podría alcanzar los 0,48 euros para los cavas de Guarda, una cantidad similar a la de 2018. Jaume Domenech, miembro del sector vitivinícola de este gremio agrario, destaca la “ansiedad y tensión” que se vive por la situación. Está convencido de que tanto Freixenet como Codorníu acabarán cumpliendo lo pactado en sus contratos a largo plazo con los viticultores, pero señala que “Vallformosa ya ha anunciado que comprará un 30% menos que el año pasado, en un intento de mantener los precios de 2025”.
El sindicato agrario Unió de Pagesos pide a la administración un teléfono de ayuda para estas uvas que no se pueden vender por acumulación de existencias y otro teléfono de ayuda para los bajos rendimientos en 2025, debido a tres años de sequía persistente que ha provocado la muerte o el debilitamiento de muchas cepas.
“Todo el mundo habla de descuentos, pero nadie ha anunciado precios todavía”, lamenta Josep Anton Vendrell, presidente de la Asociación de Viticultores del Penedés. Teme que esta campaña acaben pagando, como máximo, lo mismo que el año pasado, lo que significa que los precios son inferiores a los costes de producción.
Aunque no es ningún secreto que depende de la oferta y la demanda, Vendrell acoge con satisfacción “el acuerdo del sector para que la DO Cava proponga precios de referencia”.