El deterioro de las autopistas reabre el debate sobre las devoluciones por uso
Gran parte de la red de carreteras europea fue diseñada entre los años 1960 y 1980 para responder a una realidad muy distinta a la actual. Desde entonces, el transporte por carretera se ha duplicado, debido al aumento del tráfico de mercancías y de los viajes privados; El impacto de fenómenos meteorológicos cada vez más extremos ha acelerado el deterioro de la infraestructura; El cambio hacia una movilidad más limpia y conectada ha generado nuevas necesidades de inversión. Este es el escenario presentado en el informe. Construyendo las carreteras del mañana. Asociaciones público-privadas y desafíos de infraestructura en Europa elaborado por el Centro de Investigación del Transporte de la Universidad Politécnica de Madrid y la consultora GAMES Economics, en el que sus autores se preguntan: ¿Cómo podrá Europa financiar estas mejoras sin recurrir a nuevos impuestos ni aumentar la deuda pública?
La respuesta, sostiene el documento, está en el modelo concesional, en el que una empresa privada asume la responsabilidad de construir o mantener la infraestructura a cambio de una tarifa, ya sea pagada por los usuarios a través de peajes o por la propia administración pública. En España, esta fórmula ha estado tradicionalmente asociada al pago por el uso de las vías. “La falta de recursos públicos y la política de cancelación de concesiones nos llevaron a una tormenta perfecta. El usuario empezó a tener claro que las carreteras españolas están en un estado bastante malo”, apunta el profesor de la UPM y director del estudio, José Manuel Vassallo.
La Asociación Europea de Concesionarios calcula que el continente necesita 71.861 millones de dólares en mejoras
El presidente del Estado, Salvador Illa, reabrió la semana pasada el acalorado debate en Cataluña sobre la restauración de algún tipo de sistema de propulsión en la AP-7 ante los derrumbes y el aumento de los accidentes en esta autopista. “Tal vez nos equivocamos, ¿verdad?” preguntó felizmente Tarifas externas afirmó el líder socialista catalán. El ministro de Transportes, Manel Nadal, fue más allá y confirmó la disposición del Estado a volver a los peajes “dentro de dos o tres años”. Sin embargo, cabe señalar que en el caso de la AP-7 y otras vías de titularidad estatal será necesaria la aprobación del Ministerio de Transportes, que de momento no tiene previsto implementar pagos masivos en las autopistas libres.
Vassallo lamenta que el gobierno esté ignorando el modelo de franquicia: “contradice lo que está sucediendo en el resto del mundo”. Según el experto, la cooperación entre el sector público y privado tiene claras ventajas, como que las carreteras gestionadas bajo este sistema tienen mejores estándares de mantenimiento. El informe constata el alto índice de accidentes en las vías que han vuelto a la normalidad en el país. Vassallo también defiende que esta fórmula impulse la innovación tecnológica, ya que el sector privado es más flexible a la hora de incorporar nuevas soluciones al no depender de la aprobación de nuevos presupuestos. Los autores del informe creen que el estado actual de las carreteras no puede separarse de las advertencias contenidas en los informes Letta y Draghi, según los cuales Europa necesita movilizar 800 mil millones de euros adicionales al año, es decir, el 5% del PIB europeo, para recuperar su competitividad y renovar sus infraestructuras.
Un informe de Deloitte a la Asociación Europea de Concesionarias Asecap estimó que mejorar las autopistas del continente requeriría una inversión de 71.861 millones de euros hasta 2035, además de los compromisos viarios existentes. Por su parte, la Asociación Española de Carreteras calcula que se necesitan 13.491 millones de euros para reparar el grave deterioro de las carreteras españolas.
“El problema no es sólo el mantenimiento, sino también la falta de inversión continua”, afirma Francesc Sebina, presidente de la Cámara de Concesiones de Infraestructuras, Equipamientos y Servicios Públicos (CCIES). Se estima que sólo para el tramo Ibérico de la AP-7 se necesita una inversión de 7.000 millones de dólares. Sibina cree que el modelo de viñeta, según el cual los conductores pagan un precio fijo que les da derecho a utilizar la red de carreteras durante un período de tiempo determinado, se está quedando obsoleto debido a las exigencias europeas, que lo obligan a evolucionar hacia una tarificación explícita (bajo el principio de “el usuario paga” y “quien contamina paga”). Este sistema podría incluir la lectura de la matrícula mientras se conduce, lo que a su juicio es más equitativo.
El presidente de la Asociación de Constructores y Concesionarios de Infraestructuras (SIOBAN), Julián Núñez, afirma que los contribuyentes destinamos anualmente 2.800 millones de euros de nuestros impuestos a preservar el “inmenso patrimonio viario”. Según la Asociación de Empresarios, esta cifra debería ser aún mayor: 4,37 mil millones. “Necesitamos un modelo de financiación vial sostenible que, además de cubrir el mantenimiento de las redes viarias, permita invertir en mejora y modernización”, afirma Núñez.