La mayoría de la población recibe más servicios del estado de los que aporta
A lo largo de su vida, el ciudadano medio (representado en la terminología de EsadeEcPol) nacido hoy en el sector público recibirá 140.000 euros más de lo que aportaría, por ejemplo, a través de sus cotizaciones e impuestos. Esta es una de las conclusiones del informe. Los cambios generacionales y el desafío demográfico elaborado por los investigadores de EsadeEcPol Miguel Almunia y Pablo García Guzmán.
El estudio plantea el reto financiero que plantea el envejecimiento de la población española, ya que las personas son receptores netos del sector público durante la infancia y la vejez, mientras que sólo pueden ser contribuyentes netos durante sus años de trabajo. Según los cálculos de los autores, el 41% de los españoles pertenecen hoy a esta última categoría, proporción que sube al 68% entre los adultos de 25 a 64 años, y desciende a menos del 10% en ambos extremos de la vida, el inicio y el final de la vida.
Los autores estiman que el 41% de los españoles son contribuyentes netos, mientras que el resto son perceptores
Según Almunia y García Guzmán, en 2024, el saldo fiscal asignable por edad –la diferencia entre lo que un ciudadano aporta al país y lo que recibe– ya alcanzó un déficit de 30.213 millones de euros, equivalente al 1,9% del PIB de España. Con proyecciones demográficas previstas para 2050, cuando la proporción de personas mayores crecerá “significativamente” y el peso de aquellos en edad de trabajar disminuirá como resultado de una caída de la tasa de natalidad, el informe estima que este déficit podría aumentar hasta un altísimo 8,5%, dependiendo de cómo se desarrolle la llegada de nuevos inmigrantes.
El estudio de EsadeEcPol también destaca la importancia de la educación en esta situación: entre los 30 y los 54 años, el saldo financiero neto medio es de 15.900 euros al año para una persona con estudios superiores, mientras que baja a 2.500 euros para quienes no superan la ESO.
Para afrontar el futuro, los autores sugieren recetas como ampliar la participación laboral de las personas mayores, vincular la edad de jubilación a la longevidad o cambiar a un modelo de cuenta nocional, donde cada trabajador tiene una cuenta individual en la que se registran sus contribuciones.