Ribera está a la espera del plan de la UE para proteger la autonomía estratégica del negocio tras el verano
La vicepresidenta primera y comisaria de Competencia de la Comisión Europea, Teresa Ribera, espera que Bruselas pueda presentar después del verano el nuevo plan para reforzar la independencia estratégica de las empresas europeas y la independencia industrial.
En el desayuno del Ateneo de Madrid, organizado por un grupo de once periodistas, Ribera apuntó casos de empresas de origen europeo como Booking o Skype, cuya propiedad acabó recayendo en accionistas americanos, y advirtió del peligro de confiar en operadores de fuera de la Unión Europea.
“Si no hace lo que le digo, le cortaré el acceso a la nube, incluso si es juez del Tribunal Penal de La Haya”, dijo, refiriéndose a los jueces de la CPI que han impedido que Estados Unidos utilice servicios como Visa, MasterCard, Netflix o Airbnb para emitir una orden de arresto internacional contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Ribera advirtió que esta circunstancia podría ir a más y podría darse incluso en aeropuertos o servicios fronterizos. Señaló que “tenemos que fortalecer nuestras capacidades”, lo que incluye “trabajar en diferentes niveles”, incluyendo la protección de las empresas, el mercado interno y el financiamiento o suministro de materias primas.
Contratación pública basada en la industria local
También explicó que cerca del 20% del PIB depende de la contratación pública, donde Bruselas dará importancia a elementos que fortalezcan la industria europea. “Si el criterio más importante sigue siendo el precio, también nos interesa tener la capacidad de innovar”, afirmó.
Respecto al modelo energético, consideró que “a España le iría mal si volviera a perder el barco de la transición medioambiental porque “hay quien está jugando a volver al modelo anterior”. También defendió el “calendario realista de cierre gradual” de las centrales nucleares acordado con las empresas durante su etapa como ministra.
“Desde entonces han pasado muchas cosas”, señaló. “Algunos pueden justificar una cierta flexibilidad en las fechas de cierre de algunos reactores, y otros pueden argumentar que se debe mantener el calendario”.
En línea con los principios marcados por el Gobierno, señaló que el mantenimiento de las estaciones está condicionado a que los consumidores no “paguen” a las eléctricas, a la necesidad de esta oferta y al cumplimiento de las condiciones de seguridad.
“Lo que sabemos en el caso de España es que la mayor ventaja competitiva desde el punto de vista de la industria y de los consumidores ha sido el impresionante despliegue de las fuentes de energía renovables en estos ocho años”, añadió.