Ante el ébola, la política sanitaria de EE.UU. siembra ira en África
Aunque acaba de inaugurarse la Copa Mundial de la FIFA en Estados Unidos, la estrategia estadounidense para combatir el virus del Ébola ha sido objeto de muchas críticas. Especialmente en Kenia.
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Ataúdes falsos pintados de blanco, estampados con la palabra Ébola en letras rojas, fueron agitados por manifestantes que llevaban equipo de protección médica al frente de la procesión. Cruces con la inscripción “Reject Ebola” y pañuelos como mascarillas quirúrgicas… En Kenia, se multiplicaron las imágenes de protestas contra un proyecto estadounidense de un centro de cuarentena destinado a ciudadanos estadounidenses infectados por el virus. Un manifestante murió durante una de estas marchas, aparentemente bajo fuego policial.
Este proyecto, oficialmente suspendido, prevé la creación de un centro de este tipo en una base aérea a unos cientos de kilómetros de Nairobi, en Nanyuki, al pie del monte Kenia. Sin embargo, Kenia aún no ha registrado ningún caso de ébola y no comparte fronteras con la República Democrática del Congo, especialmente con el norte del país, donde comenzó la epidemia.
Hay una supuesta lógica detrás de este proyecto: Estados Unidos se niega a permitir la entrada a su territorio de pacientes o contactos estrechos. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha dicho sin rodeos: ningún caso de ébola podrá entrar en territorio estadounidense.
El centro de cuarentena de Kenia es sólo un elemento de un sistema más amplio. Se incrementó la prohibición de viajar a personas procedentes de la República Democrática del Congo, Sudán del Sur o Uganda. Los estadounidenses enfermos también fueron transportados a Europa, Alemania y la República Checa.
Parte de la prensa estadounidense señala la brecha entre estas medidas y la realidad epidemiológica: Estados Unidos tiene un sistema sanitario fuerte y el mecanismo de transmisión del virus del Ébola es bien conocido. Muchos científicos creen que el riesgo de pandemia en suelo estadounidense es bajo.
Para estos críticos, detrás de este aislacionismo sanitario, también hay una reacción política: proyectar como prioridad la protección estricta de los estadounidenses, a expensas de la razón médica. A américa primero Aplicación en el campo de la salud.